07
Ene
2020

¿QUÉ ENFERMEDAD PROFESIONAL PUEDO TENER?

Salud

Ya son más de 8 años desde la primera vez que me pidieron que sea perito de parte en una demanda judicial por enfermedad profesional, que por cierto me aventuré con algo de temor,  gracias a la invitación del Doctor, profesor y ahora amigo Jorge Toyama a quien le estoy  agradecido por la oportunidad.

El mes pasado me contactaron para un peritaje de un caso de Psoriasis. Para mí un peritaje es una fuente de aprendizaje importante, donde mi nivel de  adrenalina tiene dos picos, el primero al tratar de buscar las pistas y el sustento científico para saber si la enfermedad que el trabajador aqueja está efectivamente relacionada a la exposición de algún peligro de su puesto de trabajo, y el segundo pico es cuando en la audiencia te leen tus responsabilidades y ahí es donde piensas lo importante del papel del médico ocupacional en este proceso.

Se tiene que revisar muchos documentos y diversos registros (exámenes médicos ocupacionales, procedimientos de trabajo, registros de capacitaciones, registros de entrega de epp, monitoreos de agentes, registros de vigilancia médica ocupacional, informes médicos, resultados de exámenes auxiliares, IPER, videos, informe de asistenta social, descansos médicos, etc.) para con esa información tratar de hacer la causalidad de la enfermedad profesional de un trabajador; pero resulta que a diferencia de otras profesiones relacionadas a la seguridad y salud, nosotros los médicos ocupacionales nos enfrentamos al complejo ser humano, que si bien es cierto anatómicamente podríamos ser iguales, aunque no completamente, funcionalmente somos muy parecidos, donde la edad, género, genes, costumbres, hábitos, etc. de cada uno, nos diferenciarán, y desde el punto de vista mental ya es una historia aparte mucho más compleja.

Entonces como comprenderán para hacer un análisis de causalidad en ese contexto se necesita de información y formación muy técnica pero también de buen criterio. A lo largo de estos años he revisado casos de hipoacusia, ojo seco, cervicalgias, dorsalgias, lumbalgias, hernias de columna, síndromes de túnel carpiano, dolor en codo, intoxicación por mercurio y otros metales, entre otros, sin embargo últimamente con más frecuencia vengo atendiendo, como en este caso de Psoriasis, demandas por Diabetes Mellitus tipo II, Stress y Fibromialgia que quizá parezca de primera impresión que no serían enfermedades profesionales pero de igual manera se debe de hacer el mismo análisis y podría decir que en estos casos hay elementos en común del medio laboral pero también del extralaboral que es mucho más difícil de identificar y evaluar.

Pienso que ya estamos en ese tiempo donde muchos trabajadores por diversos motivos relacionarán muchas de sus dolencias al medio laboral y es ahí donde nuestra responsabilidad como médicos ocupacionales se hará más notoria. Pongamos mucha atención en este tema, de suma importancia para la tranquilidad del trabajador y la productividad en la empresa.